DOSIER 18 EXPERIENCIA-004

UN PASO ADELANTE

Código de Registro: EXP-004

Fecha Del Escrito: 18 de agosto de 2026

Fecha De La Experiencia: 17 de diciembre de 1998

La tarde se presenta propicia. De nuevo, la ausencia de gente en casa facilitará disponer del tiempo y de la tranquilidad necesaria para tratar de alcanzar ese estado de conciencia que denomino Punto Cero y sumergirme en su vacío. Necesito que esta investigación dé un paso adelante y rompa esta cadena de intentos concluidos en simples indicios, de los que apenas obtengo información útil y comprensible.

Con las puertas y ventanas ya bien cerradas, los aparatos apagados para evitar el molesto Hum y el teléfono descolgado, observo durante unos segundos si, efectivamente, el aislamiento acústico es absoluto antes de cerrar los ojos y entregarme de lleno al recogimiento.

Sentado de la forma más cómoda posible, mantengo la respiración en un ritmo lento y profundo. Sostener la inmovilidad motora constituye una disciplina compleja; desde mis comienzos en la meditación, siempre me ha resultado la tarea más difícil. Por suerte, la mantengo dentro del orden necesario, mientras noto cómo mi conciencia aleja pensamientos y recuerdos mundanos hasta caer en un estado de percepción casi nulo.

Nada me perturba. Ninguna sensación, miedo o angustia se interpone en el proceso, y el nivel de atenuación se adentra en la fase Gamma sin ningún impedimento. Percibo la desconexión; pese a mi reducido ámbito de captación, he notado el clic que aisló mi cerebro, llevándose consigo cualquier estímulo procedente del cuerpo. Incluso me siento fuera de él, como si ya no formáramos un mismo organismo.

Noto miradas. El calor de varias Presencias a mi alrededor. Visitantes invisibles, ya percibidos en incursiones anteriores, que ahora me observan silenciosos, sin temor a ser descubiertos. Pero, realmente, ¿quién visita a quién? Soy yo quien se está adentrando en un plano mental donde, si la conciencia natural quedó atrás, ¿cómo sé entonces que estoy acompañado? Nada me permite afirmar que ya haya cruzado el umbral y que esté dentro de la Morada Central. Mi ser no está rendido a la nada, a aquel sosiego tan definitivo que me recibió en mi primera inmersión en este tipo de escenarios tan profundos.

Tampoco nadie me da la bienvenida ni dice ser mi castillo de diamante. Sin embargo, las Presencias continúan junto a mí, quizá esperando a que dé un paso más. Un paso cuya naturaleza desconozco y que, además, resulta complicado descubrir entre toda esta oscuridad. Ahora, una tras otra, se aproximan a mí, despertando contradicciones que me hacen dudar de quién soy. No puedo calcular cuánto tiempo permanecen tan cerca; no tengo ninguna noción del tiempo. Su cercanía transmite referencias que pueblan mi conciencia de imágenes, nombres y situaciones que evocan historias ya concluidas. Vidas pertenecientes a un pasado lejano y cercano de personas que, siéndome imposible comprender su modo de proceder, juraría que intentan mostrarme o decirme algo.

A diferencia del IND-012, descrito en el Resumen del Período de Estabilización de Indicios, vivir estos hechos no me obliga a abandonar la experiencia. No me generan la ansiedad de aquel día. Tampoco me noto nervioso ni disfruto de una calma absoluta. Simplemente, permanezco inmerso en el vacío emocional que este estado de conciencia impone.

Los fragmentos de aquellas vidas ya extintas se intensifican. Se vuelven más nítidos, hasta el punto de que, por momentos, dejan de parecer simples evidencias de una vida pasada para mostrarse como vagos recuerdos dentro de este reducido plano perceptivo en el que me encuentro.

Ahora, cuando se produce un cambio de Presencia delante de mí y un nuevo nombre, imagen o situación comienza a manifestarse, enseguida me resulta familiar. Sé a qué se refiere e incluso adivino parte del motivo por el que se presenta y tengo una ligera idea de lo que va a acontecer. Resulta extraordinario; cuanto más tarda en disiparse, dispongo de más información y, por momentos, llego a sentir en mis propias carnes sensaciones y sentimientos que me implican de lleno en el asunto que me muestran.

Entre percepción y percepción, la ausencia total de estímulos regresa hasta que, de repente y sin previo aviso, todas las Presencias se agolpan y se introducen en mí, atravesándome el pecho como si este no existiera. El dolor es terrible. Duele tanto que, ya consciente y fuera del Punto Cero, necesito bastante tiempo para recuperarme.

EL ALMA DE NUESTRO INTERIOR

DOSIER 17. CA-010 CLAVE DE ÁNIMAS: El Método